Me mataron la ilusión, aunque debo reconocer mi ignorancia al respecto. Varios de los imponentes escenarios de estos Juegos Olímpicos no quedaran para la posteridad. Su vida no será mucho más extensa de lo que prolonguen las competencias, pues tienen otros planes para los lugares que algunos de ellos ocupan.
El complejo tenístico será uno de los que dará espacios inmobiliarios en el futuro cercano, pues pese a su intención por estimular el deporte a través de políticas internas y organización de distintos tipos de eventos de carácter planetario (Fórmula Uno, torneos ATP, Mundiales femeninos de fútbol), los chinos no son para nada tontos y saben hacer buenos negocios. De ahí su sostenido crecimiento en las últimas décadas que los tiene encumbrados como una de las principales potencias.
Por eso, una cancha de tenis no vale lo mismo que un edificio de oficinas en un sector céntrico de la ciudad, donde todos saben que un paño del extenso terreno que hoy posee nueve canchas, cuestan una fortuna que no se puede dejar pasar, por más amor al deporte que exista.
Felipe Hurtado,
enviado especial.



