Archivo de 13/08/08

Descubriendo el entorno

Agosto 13, 2008

Para muchos podrá ser considerado aburrido, nimio o cualquier adjetivo de ese tipo que quieran colocarle. Pero quienes han estado en Beijing en las últimas semanas saben que el martes fue un día especial.

Es cierto que no conseguí la mantequilla que hace rato ando buscando para el desayuno (acá prefieren la margarina, inexplicablemente, la que tampoco la pillo en cualquier lado) y que tampoco logro acomodarme bien a las 12 horas de diferencia, pero al menos pude comprobar que aquí también existe el cielo. La lluvia torrencial de la madrugada estuvo acompañada por vientos que sacaron por un rato las nubes constantes que cubren esta ciudad, algo que parecía imposible.

Es la segunda confirmación que hago en un par de días. Había escuchado que Beijing se parecía a Santiago, porque la rodean montañas, sin embargo hasta el lunes nunca las había visto. Otros chubascos me permitieron observarla por unas horas, aunque el esmog hizo rápido su trabajo y la borró del mapa. La borró, así, de forma literal. La Cordillera de los Andes la podemos distinguir media difusa en esas jornadas de restricción vehicular de urgencia y preemergencias ambientales, pero alcanzamos a mirarla. Aquí no. No se veía nada de nada. Sin exagerar.

Ahora sólo me falta ver las estrellas. Escuché a alguien decir que los pekineses no saben lo que son las estrellas, realidad triste si se considera desde el punto de vista de aspirar a horizontes lejanos o del costado más romántico del asunto o cosas como esas. No sé, la verdad. Yo no sé lo que son las estrellas en China, porque en la noche siempre aparecen otra vez los nubarrones para apoderarse del cielo, que entonces deja de ser azul, un color que sentía no conocían por estos lados. Habrá que esperar otra lluvia o un vendaval o algo parecido. Lo que sea será bienvenido.

Felipe Hurtado,

enviado especial