Uno sabe que los chilenos no vienen a descoserla a los Juegos Olímpicos. Sus aspiraciones son muchos más mínimas, como meterse dentro de los 10, 15 ó 20 mejores, según la magnitud del evento, o alcanzar una final.
Hasta ahora, salvo el notable Fernando González, ninguno ha hecho nada de eso. Marco Antonio Verni tarde vino a decir que se sentía temeroso de lanzar por sus problemas a la espalda, Matías del Solar arrancó de forma promisoria, pero se fue quedando, mientras que Jorge Atalah estaba nervioso, a Marco Arriagada no le salieron las cosas y Natalia Duco no estaba en su día.
La verdad sea dicha, casi ninguno ha estado en su día en Beijing, a todos como que el gran evento los supera y ni siquiera son capaces de repetir sus mejores marcas, como fue en el caso de la lanzadora.
Quién sabe si las cosas cambiarán durante la próxima semana, aunque la cantidad de chilenos en competencia disminuye bastante. Las opciones son pocas, igual que las esperanzas de mejores actuaciones. Quizás así sea mejor. En una de esas alguien rompe el molde y sí se digna a andar en su día, que es lo mínimo que se espera.
Felipe Hurtado, enviado especial



