Una bicicleta en China puede llegar a costar tres mil pesos chilenos. De ahí a que casi todos tengan una y la ocupen para trasladarse a cualquier lugar.
Tienen otra ventaja, también: con todos los arreglos olímpicos las calles están en perfectas condiciones en la zona céntrica y, además, viven en una planicie, por las que las subidas y bajadas no son ningún problema.
Ciclistas y automovilistas, eso sí, conviven de forma bastante animal. Los primeros tienen sus vías exclusivas, pero cuando les toca cruzar la calle, no tienen reparos en lanzarse sin mirar o pararse en la mitad para que les hagan el quite.
Los segundos, que tienen unas reglas de tránsito propias y si tienen que doblar en U lo hacen en cualquier lugar, no lucen muy preocupados del prójimo y no les importa tirar el auto encima o apurar a bocinazo limpio el paso de una madre con su hija pequeña en el asiento de atrás. No son enemigos, pero lo parecen y de seguro más de alguno debe terminar cada día en el suelo o con el vehículo abollado.
En Beijing los Furiosos Ciclistas estarían extasiados por un lado, con sus pistas bien cuidadas y por todos lados, pero por el otro ya habrían empezado otro movimiento para conseguir el respeto de los automovilistas. Está claro que nadie puede tener todo lo que quiere.

Agosto 21, 2008 a las 8:37 pm
Según tu punto de vista “ellos no pueden tener todo lo que quieren”. A lo mejor, a lo mejor… lo tienen. Acaso “poder” organizar un “movimiento” significa que casi lo tienes todo ? Ellos pueden tener libertad y nosostros tambien y ambos la tenemos a la propia manera. Hoy en Chile cada día que te levantas hay un gremio en paro, y dos y tres. Yo soy demócrata y creo en la democracia pero tambien sé que no es perfecta. Bueno… nadie puede tener todo lo que quiere.
Agosto 23, 2008 a las 4:12 am
Esta claro que nadie puede tener todo, pero el viajero puede traer esas bicicletas a 3000, y hacemos negocios.
Agosto 24, 2008 a las 1:36 am
Me gusta tu estilo Roberto.